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El Cuerpo

   En las noches erráticas de mi juventud salía protegido entre  grupos de adolescentes que jugaban a ser matones a las puertas de la madurez. Entre los que componíamos aquellas bandas escandalosas conocí a un chico que desde el día que abandoné mi ciudad, habita en los recuerdos distorsionados de aquellas noches. Él era apenas un trazo que la neblina difuminaba en la ciudad cada noche de aquellos años de impertinencias.

Escribo con la esperanza de que su amabilidad, la que la crueldad no pudo romper. Alguien debe dar testimonio de una de tantas historias olvidadas en las aceras de la ciudad.

La primera mañana de la última semana de un febrero gélido. Dos olmos, retorcidos por el viento en formas irregulares, se inclinaban sobre él como curiosos ante un hallazgo inoportuno. Tenía la cara hundida en el pecho y las rodillas prisioneras entre  las rejas que formaba sus brazos. A su alrededor la escarcha como frágiles espejos reflejaban el azul  invernal. Las prisas matinales y las preocupaciones propias de los viandantes lo cubrieron un manto de invisibilidad hasta el mediodía. Fue entonces cuando un niño prófugo de las manos maternas se acercó con descaro, observó un pequeño juguete mojado abatido junto al cuerpo, cerca de una mano derecha que ansiaba su contacto, el pequeño intentó cogerlo, pero su madre lo retiró de un brusco tirón.

– ¡Vamos, no molestes a este señor! — Y bajando la voz, añadió— Te he dicho que no cojas basuras de la calle.

Reanudaron su marcha con largos pasos que obligaban al pequeño a dar ridículos saltitos para mantener el ritmo. 

Ya por la tarde, el tránsito empezó a disminuir, el banquete de la vida parecía no ofrecer nada más, algunas personas distraídas mantenían absortas su paseo sin las prisas anteriores. 

Horas después el silencio se hizo dueño de la calle, cuando alguien se percató del bulto que ahora cubierto por sombras que cubrían el banco de la alameda, dio aviso a las autoridades y en unos treinta minutos fútiles ya casi inoportunamente se presentaron frente a él.

Después de observar, tomar datos, hacer fotografías y buscar en sus bolsillos alguna identificación, lo metieron dentro de una bolsa de plástico que con su crepitar rompió el silencio que mantenían los pocos curiosos que observaban. Los operarios izaron el bulto con indiferencia y lo transportaron dentro de la furgoneta negra, como si terminaran un trámite más. No se percataron del sonido húmedo y grave que produjo un objeto al caer al pavimento; un peluche gris empapado y ennegrecido por la escarcha, aquella tela raída era el único testigo leal que la furgoneta negra dejaba atrás. Un tierno osito ahora convertido en basura quedó olvidado bajo el banco. Todo hacía parecer que el asunto llegaba a su fin, la vida estaba impaciente para retomar su ritmo habitual. El peluche,  compañero fiel desde la infancia mostraba cicatrices similares a las de su dueño, lo aguardaba en el bolsillo de su abrigo donde de tanto en tanto y así servirle en los  momentos de zozobra, a pesar de la madurez volvía a él para percibir su tacto, su olor y arrastraba algún recuerdo de su madre.  Los  raídos restos del osito ya eran un lstimoso recuerdo de aquel juguete que nunca lo abandonó en las terribles tragedias que sufrió en su infancia y su fiel compañero en aquellos días en el hospital. 

 A pesar de las vejaciones sufridas, se enfrentaba al mundo con actitud amable, en su corazón no había sitio para el rencor, aunque a veces la desesperación y la soledad hacía que las sombras de resentimiento y dolor afloraran buscando respuestas que jamás serían satisfechas. Siempre intentaba ocultar, sin mucho éxito el deseo de ser uno más. Solo llegaba a sentirlo cuando bebía, aunque él sabía que no era real solo una ilusión, los que él creía sus amigos; meros visitantes casuales de la noche de los bares que en cuanto notaban su extrema necesidad de afecto y amistad no dudaban en bromear y aprovecharse de su generosidad. 

Su ojo vago era una ventana desencajada por donde se escapaba su alma hacia el pasado, la espasticidad de su brazo derecho y la leve cojera les infundía cierta teatralidad a sus movimientos además de un extraño aspecto. No recordaba muy bien desde cuando era así, el único recuerdo que mantenía de su infancia era el diminuto peluche que su madre acostumbraba a darle vida delante de él con voz muy graciosa cuando sentía miedo; algo muy habitual cuando llegaba su padre a casa. Pero aquella noche de los gritos fue distinta, solo miedo, voces y dolor. Cuando se despertó del coma, la cara de su abuela llorando fue lo primero que vio, para inmediatamente sentir los besos que ella no paraba de darle. Su abuela intento con todo el amor que pudo que el rencor no anidara en su corazón, y lo consiguió a medias, a veces cuando la soledad se hacía presente, pero su odio no era hacía nadie en especial, ni siquiera se concretaba en alguna circunstancia. En su corazón latía un extraño sentido de culpabilidad, por no hacer nada para defender a su madre, o por no ser lo bastante fuerte para haber evitado su asesinato, o cualquiera que fuera el motivo para hacerse responsable.

Tal vez sea por lo que sus conocidos le llamaban  “Luisito” con sarcasmo, otras personas les susurraban vocalizando en exceso con tono burlón, como si su aspecto físico tuviera alguna relación con su intelecto; pero en su infancia Luis había tenido que soportar peores vejaciones.

 Nunca supo dar fin a las eternas noches de fiesta ni tampoco decir que no a la última copa. 

— Solo… una más, jefe. Para el frio del camino. Yo… invito a estos señores, que son… muy buena gente— 

Era el primero en llegar y el último en irse y siempre con el cerebro embotado por el alcohol.


—¡Vamos!, que la noche es joven— animaba frecuentemente para evitar que los grupos se disolvieran dejándolo como el último testigo de la noche, agarrado a la barra del bar, con la cabeza caída hacia abajo, como si buscara algo en el suelo, mientras su mano tullida buscaba en su bolsillo con nerviosismo.  

Los habituales de algunos bares eran las personas que realmente lo conocían. Lo apreciaban a pesar de que siempre al terminar la noche, ya ebrio, afloraran las semillas oscuras que su alma ocultaba. Nadie comprendía por qué consumía con aquel exceso las cerillas destinadas a iluminar toda una vida. Si por él fuera, habría incendiado la cajetilla en una última fiesta. Consumía la vida con grandes tragos y su alma nadaba en un mar destilado.

La última vez que lo vieron la oscuridad gobernaba sobre la ciudad cubriéndola de sombras y secretos. Su voz ya poseía ese inteligible acento de alcohol. Desapareció bajo la lluvia, entregado al frío de la madrugada y el viento invernal.

El osito quedaba abandonado sin su dueño, sufriendo los embates del viento, sucio y manchado con resto de vomito.








La Trilogía de Nueva York: El Laberinto Posmoderno de la Identidad

Olvídese del detective rudo que resuelve el caso. En la "Trilogía de Nueva York" de Paul Auster, la verdadera investigación no es sobre el crimen, sino sobre la identidad misma. Publicada entre 1985 y 1986, esta serie de tres novelas (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada) redefinió el género negro, transformando la bulliciosa Manhattan en un escenario de vacío existencial y búsquedas metafísicas.
El Detective que se Desvanece


Auster toma la estructura del hard-boiled (detective duro) y la subvierte por completo. En Ciudad de cristal, Daniel Quinn, un escritor de novelas de misterio, recibe una llamada telefónica errónea que lo confunde con un detective privado llamado Paul Auster. Este inicio no es un simple giro; es el primer paso hacia un laberinto de espejos. Quinn asume el rol, pero su investigación no conduce a la verdad, sino a su propia desaparición simbólica y física.
Este juego de metaliteratura es una de las mayores fortalezas de la obra. Auster no solo juega con la identidad de sus personajes, sino que nos obliga a cuestionar la autoría y la realidad del texto que estamos leyendo. ¿Es Paul Auster el escritor o es solo otro personaje dentro de la ficción?
La Soledad y el Lenguaje
Lo que unifica las tres historias no es una trama continua, sino el tema recurrente de la soledad radical y la incapacidad del lenguaje para comunicar o nombrar la verdad.
En Fantasmas, un detective llamado Blue sigue a un hombre llamado Black, por orden de un Mr. White. Los nombres son códigos, vacíos de humanidad, reflejando una existencia definida puramente por la función y la observación. Blue se convierte en un fantasma, el observador consumido por lo observado.
En La habitación cerrada, el narrador (sin nombre) se obsesiona con la vida de un amigo de la infancia desaparecido. Esta obsesión lo lleva a adoptar la vida del ausente, sugiriendo que la identidad es una máscara intercambiable.
La Nueva York de Auster no es el vibrante centro cultural, sino un paisaje desolado y frío, un lugar donde los personajes deambulan sin rumbo, perdidos en la multitud y consumidos por sus propios pensamientos. El espacio urbano es la metáfora de la mente fragmentada.
Un Clásico Posmoderno Indispensable
La "Trilogía de Nueva York" es esencialmente una meditación sobre el fracaso de la narrativa tradicional. Auster nos enseña que algunas preguntas no tienen respuesta y que el verdadero misterio no es quién lo hizo, sino quién soy yo.
Es una lectura obligada para aquellos que disfrutan de autores como Jorge Luis Borges o Italo Calvino, o para cualquiera que quiera entender cómo la literatura de misterio puede trascender sus límites y convertirse en filosofía.

¿Qué personaje de la Trilogía crees que representa mejor la angustia moderna: Quinn, Blue o el narrador sin nombre de la última novela? ¡Deja tu opinión en los comentarios y debatamos sobre el vacío en Manhattan!

Crónicas del chiringuito literario: lo que se comenta entre mojitos y novelas

En el chiringuito literario de la Playa de los Libros —una terraza ficticia, pero emocionalmente real— no se sirve solo tinto de verano ni se fríen sardinas: aquí se cuecen opiniones literarias al punto, se destilan recomendaciones entre hielos y se maridan letras con lima y ron. Bajo una sombrilla con más historias que un archivo municipal, los habituales del lugar se entregan cada tarde al noble arte del chismorreo narrativo.

—¿Has leído el último de Irene Vallejo? pregunta una señora con sombrero de ala ancha y uñas que parecen haber sido pintadas por Sorolla.
—¿El ensayo? No, yo solo leo cosas que hagan llorar o matar, y a ser posible, las dos cosas a la vez —responde un joven con gafas de pasta, barba bien recortada y una novela de Mariana Enríquez asomando del bolso de tela.

Así transcurre la sobremesa en este oasis de papel. Cada mojito desata una confesión literaria: “Yo abandoné Cien años de soledad en el año 23”, “A mí Bolaño me dio sueño”, “Lo de After lo leí por antropología, no por placer”. La sinceridad, como el sol de las cinco, no perdona.

La camarera, que estudia Filología Hispánica y escribe poesía los lunes, se acerca con una bandeja y sugiere, como quien ofrece chipirones:
—Si buscan algo fresco, les recomiendo a Samantha Schweblin. Terror psicológico con sabor argentino, ideal para la canícula.

Y así, entre sorbos y risas, se construye una guía de lectura tan ecléctica como la carta del chiringuito. A continuación, algunos “platos del día” literarios, probados y recomendados entre hamacas y críticas espontáneas:

  • La ridícula idea de no volver a verte – Rosa Montero: Ideal para quienes quieren llorar discretamente detrás de unas gafas de sol.

  • Nuestra parte de noche – Mariana Enríquez: No apta para lectores impresionables ni para leer en la oscuridad de la tienda de campaña.

  • El infinito en un junco – Irene Vallejo: El equivalente literario de un buen gazpacho: sabio, refrescante, clásico.

  • Los asquerosos – Santiago Lorenzo: Perfecto para quienes se sienten fuera de lugar… incluso en una hamaca.

  • Rewind – Juan Tallón: Crónica fragmentada con aroma a misterio, ideal para leer mientras se derrite el hielo del tercer mojito.

Al caer la tarde, cuando el sol se esconde y los lectores empiezan a buscar su toalla como quien busca una página perdida, se cierra la jornada con una máxima no escrita:



El mejor maridaje no es vino y queso, sino libro y conversación.

Así es la vida en el chiringuito literario: un eterno club de lectura en chanclas, donde la crítica viene con lima y la literatura se sirve con vistas al mar.



🌴💀 Verano sangriento: las novelas de terror que dan escalofríos incluso al sol 🩸 Porque no todo el mundo quiere mar, mojitos y novelas románticas bajo la sombrilla...

¿Te pasa que estás en la playa, el sol en lo alto, los niños chillando, y tú solo quieres leer algo que te revuelva el estómago? Algo que te haga mirar dos veces al socorrista, preguntarte si esa sombra bajo la sombrilla se está moviendo sola, o por qué el chiringuito huele a hierro y no a sardinas...

Si eres de los míos, este post es para ti. Aquí van 7 novelas de terror para un verano con hemoglobina, desde clásicos que te rematan el alma hasta rarezas que no conoces pero te dejarán el cerebro del revés. Y al final, te dejo un pequeño fragmento exclusivo de esa novela con vampiros en el Penal de El Puerto en la que estoy metido. 😉


📘 1. El verano de la carne – Shaun Hutson

Advertencia: no lo leas justo después de comer. O sí, si eres valiente.

Un clásico ochentero de vísceras y paranoia rural. En un pequeño pueblo inglés, el calor activa algo extraño en la carne de los animales. Pronto, los humanos tampoco se salvan. Terror visceral, ritmo frenético y una atmósfera opresiva. Ideal para leer mientras asas una chuleta en la barbacoa y te preguntas si realmente huele bien...

“La carne se movía. No en sentido metafórico. Palpitaba. Como si aún tuviera algo que decir.”


📕 2. Casa de hojas – Mark Z. Danielewski

¿Una casa más grande por dentro que por fuera? Sí. ¿Un laberinto donde se pierden tus miedos más profundos? También. Este libro es una experiencia física y mental, con páginas que giran, tipografías que te enloquecen y una historia que parece maldita. No es fácil, pero si lo lees en una noche calurosa... no duermes.

Perfecto si: te gusta lo experimental, te dan miedo los pasillos largos y estás listo para algo raro.


📗 3. Los chicos del maíz – Stephen King

No podía faltar el maestro. Esta noveleta incluida en El umbral de la noche es pura atmósfera veraniega retorcida. Sol implacable, campos de maíz, niños que te miran raro y cuchichean... y tú en un coche que se niega a arrancar.

Pro tip: léelo en una siesta. A ver si vuelves igual.


📙 4. Hex – Thomas Olde Heuvelt

Un pueblo idílico. Una bruja con la boca y los ojos cosidos que aparece donde menos lo esperas. Una app para avisar dónde está. ¿Qué puede salir mal?
Terror moderno, con móvil en mano y una historia tan bien construida que acabas con paranoia. No la dejes para leer de noche en un apartamento turístico viejo.

“No puedes evitar verla. Pero si hablas con ella… eso sí puedes evitarlo. ¿O no?”


📒 5. El ritual – Adam Nevill

Cuatro amigos, un bosque nórdico y algo que no es muy fan de los excursionistas. Este libro es brutal. Tiene esa mezcla de terror psicológico + criatura ancestral + crítica social que lo hace perfecto para un camping (o para prometerte que jamás harás uno).

Si tienes calor, este libro te enfría.


📓 6. La carretera – Cormac McCarthy

Vale, no es técnicamente una novela de terror. Pero su atmósfera es tan devastadora, tan angustiosa, tan… postapocalíptica que entra en esta lista con honores. Padre e hijo caminan por una carretera quemada, sin comida ni esperanza. Y aún así, algo los persigue.

Ideal si quieres llorar, temblar y replantearte todo en pleno agosto.


📔 7. El hambre – Alma Katsu

¿Y si la tragedia de la expedición Donner fue en realidad algo más que hambre y nieve? Este libro mezcla historia real con horror sobrenatural, canibalismo y tensión extrema. Un festín para lectores valientes. Si tienes pensado ir a la montaña este verano… mejor léelo antes.


🧛‍♂️ Fragmento exclusivo: El penal sangriento

“Lo vimos emerger entre la espuma, la capa pegada al cuerpo como si hubiese nacido del agua. El preso L. dejó de remar. El guardia, que hasta entonces reía, palideció. Lo que salió del mar esa noche no era humano, pero tampoco era bestia. Solo traía hambre, y no era precisamente de pan.”

Este verano sigo escribiendo mi novela de terror ambientada en 1942, en la costa de Algeciras. Hay presos que planean escapar, mares oscuros, y algo que llegó una noche de tormenta. Un vampiro muy poco glamuroso y muy real. ¿Quieres saber más? Suscríbete o deja un comentario y te mando un avance...




🎁 Bonus track: ¿Y tú, qué lees cuando el sol aprieta?

Déjame en los comentarios tu novela de terror veraniega favorita. ¿Eres más de brujas, de asesinos en serie o de monstruos marinos? ¿Lees con linterna bajo la sábana aunque haya 40 grados? ¡Te leo!


📢 Comparte este post con tu grupo de lectura, en el grupo de WhatsApp o con ese amigo que solo lee Stephen King en julio. ¡Nos vemos entre las páginas (y las pesadillas)!



Literatura en Tiempos de Meme: Cuando Shakespeare se Encuentra con el Perro que Hace "Doge"


¡Queridos lectores y amantes de la literatura! Hoy nos embarcaremos en un viaje surrealista por el fascinante y, a menudo, absurdista mundo donde la alta cultura literaria se encuentra cara a cara con el fenómeno del meme. ¿Quién hubiera imaginado que las obras de Shakespeare, con sus tristes tragedias y románticas comedias, podrían ser equiparadas al perro que ladra “mucho asombro”, conocido como Doge? ¡La cruel ironía del destino!

Primero, hagamos un pequeño ejercicio de imaginación. Imagina a Hamlet, ese melancólico príncipe danés, no muriendo por el dilema de la existencia, sino por no tener un meme adecuado para expresar su angustia. “Ser o no ser” podría transformarse en “¿Ser meme o no ser meme?” ¿Quién necesita soliloquios profundos cuando tenemos imágenes de gatos y frases ingeniosas para expresar nuestra desilusión vital? A fin de cuentas, ¿no es un meme simplemente un grito de desesperación encapsulado en una instantánea chistosa?

Los memes han democratizado la literatura, convirtiendo a los clásicos en un festín visual que podemos devorar en un parpadeo. De hecho, hace poco vi un meme en el que se afirmaba que si Frida Kahlo hubiera tenido acceso a las redes sociales, probablemente habría compartido más que solo retratos de ella misma; ¡estaría lanzando memes de autoflagelación en Instagram mientras escucha a los “Los secretos de la mente millonaria”! En este punto, nos preguntamos: ¿realmente importan las odas de Keats cuando podemos apreciar la belleza poética de “esa cara que pones al pedir pizza”?

Además, los memes han hecho que la literatura sea más accesible, como cuando ese amigo al que siempre le rogas que lea “Cien años de soledad” finalmente lo hace porque encontró un meme que resume la historia en una frase chispeante. En lugar de pasarse horas descifrando a Gabriel García Márquez, ahora pueden ver un meme que dice "Cuando tu familia es más complicada que el realismo mágico y tú solo quieres una siesta".

En conclusión, si bien algunos puristas podrían arrugar las cejas al ver como los memes transforman nuestra percepción de la literatura, debemos reconocer que el humor y la ligereza también tienen su lugar en la alta cultura. Así que, queridos literatos, armemos nuestras redes y hablemos de Cervantes mientras lo hacemos con un buen meme de un gato. ¡Merci, memes! Gracias por hacernos reír, reflexionar y, sobre todo, por recordar que la literatura, como toda buena broma, debería ser compartida.

La rebelión de los géneros: cómo mezclar poesía, narrativa y ensayo sin romper las reglas (o rompiéndolas todas)

¿Alguna vez empezaste escribiendo un poema y terminaste contando una anécdota sobre tu abuela mientras filosofabas sobre el paso del tiempo? Bienvenido al club de la escritura híbrida, donde todo se vale y nadie te juzga (bueno, casi nadie).

Durante años nos hicieron creer que la poesía va en versos, la narrativa en párrafos y el ensayo con citas APA. Como si la creatividad tuviera que pasar por aduana. Pero la verdad es que cada vez más autores están diciendo: ¿y si mezclamos todo esto y vemos qué pasa?

Y lo que pasa es mágico.

¿Qué es eso de "literatura experimental"?

No es escribir con una venda en los ojos o hacer un poema con emojis (aunque eso también). La literatura experimental es simplemente jugar con las formas, los géneros, las estructuras. Es esa sensación de libertad que te da no tener que elegir entre contar, sentir y reflexionar. Puedes hacer las tres cosas… en la misma página.

¿Ejemplos? Clarice Lispector escribía novelas que parecen diarios íntimos con pensamientos al vuelo. Roberto Bolaño metía poemas camuflados en prosa. Y si te vas al terreno digital, hay gente que hace cuentos con estructura de hilos de Twitter o ensayos con formato de playlists. ¿Por qué no?

¿Pero no hay reglas?

Claro que hay. Y están para ignorarlas con estilo.

Una buena mezcla de géneros no es solo pegar parches sin ton ni son. Hay que encontrar un ritmo, una voz. La narrativa poética no es solo prosa con adjetivos bonitos: es una forma de narrar desde la imagen, el ritmo, lo sensorial. Y si te lanzas con un ensayo disfrazado de cuento, que tus ideas tengan peso, aunque estén envueltas en metáforas.


¿Por qué hacerlo?

Porque a veces lo que queremos decir no cabe en una sola casilla. Porque escribir también es descubrir el cómo mientras exploramos el qué. Y porque la literatura vive, respira, muta. Si no nos arriesgamos a mezclar géneros, nos perdemos posibilidades.

Y además —seamos honestos— escribir así es más divertido.

¿Por dónde empiezo?

Fácil. Escribe sin pensar en el género. Luego léelo y decide: ¿esto qué es? ¿Un ensayo disfrazado de poema? ¿Un cuento con ritmo de mantra? Perfecto. No trates de encajarlo. Deja que sea lo que quiere ser.

Y si alguien te dice “eso no es literatura”, sonríe y piensa: tampoco lo era el jazz cuando nació.


¿Y tú? ¿Ya te atreviste a mezclarlo todo? Cuéntamelo en los comentarios o, mejor aún, escribe algo híbrido y mándamelo. Quién sabe, a lo mejor acabamos fundando nuestro propio género.



Consejos para superar el bloqueo del escritor: Estrategias para mantener la creatividad fluida

A todos nos ha pasado. Te sientas frente al papel (o la pantalla), listo para escribir, pero las palabras simplemente no llegan. El famoso bloqueo del escritor aparece cuando menos lo esperas, y de repente te encuentras mirando el cursor parpadeante como si fuera un enemigo.

Lo bueno es que no es el fin del mundo. El bloqueo es solo una señal de que tu mente necesita un respiro o un pequeño empujón para volver a fluir. Si te encuentras atrapado en esa sensación frustrante, aquí tienes algunos trucos que pueden ayudarte a recuperar la inspiración.

2- Maniáticos y Maniáticas: Manias, Rituales y Rarezas de Autores Famosos 2 Parte

 Seguimos con la segunda parte de manias y rarezas de escritores y escritoras de renombre, a continuación continuo aumentando la lista de raritos y raritas .

1- Maniáticos y Maniáticas: Manías, rituales y rarezas de autores famosos 1 Parte

Escribir no es solo sentarse frente a un teclado o una libreta y dejar que las palabras fluyan. Para muchos escritores, la creatividad viene acompañada de costumbres extrañas, supersticiones y rituales que parecen sacados de una novela en sí misma. Algunos necesitan cierto tipo de luz, otros solo pueden escribir en condiciones específicas y hay quienes llevan sus excentricidades al extremo.

Si alguna vez te has sentido raro por necesitar un café específico, un bolígrafo concreto o un espacio perfectamente ordenado para escribir, tranquilo: estás en buena compañía. Aquí tienes algunas de las manías más curiosas de escritores famosos.

10 Sitios Web Imprescindibles para Escritores: ¡Escribe y Brilla!

¡Hola, peña ! 🌟 Si estás aquí, es porque tienes esa chispa creativa corriendo por tus venas, y hoy quiero ayudarte a encenderla aún más. Aunque sea por esa curiosidad innata que sufrimos los fatigas de la escritura o ya sea que estés buscando un lugar donde sacar tus ideas, mejorar tu escritura o conectarte con otros escritores fabulosos, he reunido una lista de 10 sitios web que no solo son útiles, ¡sino que te inspirarán a escribir como nunca antes! ¡Toma Ya!😉. Pero como siempre, quiero ser sincero, con algunas me he peleado, con otras ha sido una visto y no visto y algunas pocas ha  surgido  un amor interesado, tú marcate la relación que quieras con la que quieras.

Libros escritos en condiciones extremas: Historias de autores que desafiaron la adversidad

Tras mucho trastear y bucear por internet datos e información sobre los sufrimientos añadidos que tienen que padecer los escritores, y por supuesto las penurias que tuvieron que padecer algunos autores afamados. Si escribir es un rento en si mismo, es para quitarse el sombrero que algunos escritores a pesar de sufrir circunstancias de muy duras que consiguieran plasmar sus historias. Todo esto nos muestra  el gran talento pero además nos empujan a releerlas bajo otro prisma. La resistencia y determinación de estos autores a la hora de seguir adelante con sus obras no solo reflejan el talento de sus creadores, sino también su resistencia y determinación para contar sus historias a pesar de las dificultades.

Tengo que advertir algo, quiero ser honesto, algunos de los autores o algunas de las obras que voy  a presentar nos las he leído, esto sobre todo se basa en información recopilada.

Publicación Tradicional vs. Autopublicación: ¡El Gran Duelo de los Escritores!

¡Hola, fanáticos de las letras! Hoy nos adentramos en una batalla épica: la publicación tradicional versus la autopublicación. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que con un tono desenfadado, jovial y un toque de humor? Así que prepárate, ¡porque esta guerra tiene muchas capas y puede que termines eligiendo tu bando! 

Terror Español (1)

 El terror español está pegando fuerte, ¡y no es para menos! Vemos como en los últimos años este género considerado muy propio de la literatura anglosajona, ha explotado en España con gran intensidad..

¿Y qué está pasando? Pues que tenemos una nueva hornada de autores que están revolucionando el panorama. Ahí está David Roas, que se ha convertido en todo un referente con sus relatos que mezclan lo cotidiano con lo perturbador. O Mariana Enriquez, que aunque es argentina, ha influido muchísimo en el terror en español con sus historias urbanas que te ponen los pelos de punta.

Tendencias o Modas (como prefieras) en el Mundo Editorial

 ¡Hola, peña de fatigas de la lectura y obsesos de las historias! Hoy quiero plantearos un viaje bastante emocionante por las últimas tendencias del mundo editorial. Tu que creías que un libro es un artilugio de papel y tinta que además de servir para calzar algún mueble heredado de tu abuela puede ser útil si le echas un vistazo a su interior, pues prepárate para sorprendente. Te voy a ofrecer las tendencias que están empujando fuerte y revolucionando la manera en que disfrutamos de un libro.

                                                          

La Magia de Escribir en la Era Digital: Una Guía para Escritores Amateur

               

¿sentiste ese cosquilleo en los dedos, esas ganas irrefrenables de manchar con tus pensamientos un hoja en blanco? Pues déjame decirte algo: nunca ha habido un mejor momento para esta afición loca nuestra, para ser un escritor amateur.

Recuerdo cuando empecé a escribir - solo era yo, mi vieja libreta y un montón de ideas revoloteando en mi cabeza. Hoy, el panorama es completamente diferente. La tecnología nos ha abierto un mundo de posibilidades que nuestros predecesores ni siquiera podían imaginar. Blogs, redes sociales, plataformas de autopublicación. ¡las opciones son infinitas!

Los 5 Blogs Literarios que Marcarán Tendencia en 2025 (Y No lo Digo Solo Yo)


Son solo cinco blogs los que pienso ofrecerte, será una lista corta pero te aseguro que si no los conoces sabrás apreciarlas y si eres como yo que te gusta bichear por la red en busca de alguna nueva recomendación, tendencia o secretillo dentro del mundo de la narrativa, seguro que te interesa esta lista que te propongo, y aunque pienses que está basado en mi apreciación, pues te diré que sí 😎, pero además son blog muy apreciadas en forma de visitas y prestigio. Son sitios estupendos donde descubrir nuevas lecturas.

La IA al Servicio de la Literatura: Ventajas y Desafíos.

                        

Está claro que los vientos que soplan en la actualidad nos están arrojando un sinfín de nuevas herramientas digitales, las más sorprendente son las IA o inteligencia artificial, que no prometen sino  que ya son una realidad palpable. En nuestro ámbito que es la literatura y aun más en la creación literaria o de contenidos no hace ver claramente que una revolución está ya en marcha hasta tal punto que parece ser que se producirá un cambio de paradigma y eso crea cierto temor e incertidumbre tanto a la comunidad de lectores como a la de los creadores.

Descubriendo el Arte de Escribir: Consejos Prácticos Desde la Perspectiva de un Juntaletra Aficionado

Quiero dejar claro que soy un amateur en esto de la escritura, no he publicado nada, pero llevo escribiendo en diferentes formatos, diarios, relatos y reflexiones desde hace años.

Enero de 2025, Una Nueva Era, Por Lo Menos Para Mí.


Tras varios proyectos fallidos, todos ellos valiosos aprendizajes, hoy me dirijo al ciberespacio con el objetivo de presentar este blog, que nace con la intención de perdurar. Quiero dejar clara mi condición de amateur en este vasto mundo que es casi todo. Lo lanzo con el deseo de que los amantes de la literatura y aquellos que disfrutan escribiendo –sin pretensiones ni aspiraciones desmedidas– encuentren aquí un rincón donde compartir información y opiniones.

En este espacio podrás encontrar desde mis propias reseñas literarias hasta relatos cortos, así como artículos recomendando libros. También me gustaría compartir lo que he aprendido en mi búsqueda constante de conocimiento sobre narrativa.
Espero que te suscribas y participes activamente; tu opinión siempre será bienvenida.
¡Vamos Adelante!👍